
El día que diga basta
Este curso está siendo un poco atípico por muchas circunstancias. A veces es bueno reflexionar qué está pasando con el sistema donde te mueves y realizas tu labor diaria y saber qué puedes cambiar y qué no.
Antes de comenzar
Antes de nada, debo recordar que esto es mi web personal y que no representa al centro donde trabajo u otros centros donde he trabajado. No soy un portavoz de nadie más que de mí mismo. Si no estás de acuerdo con lo que digo, no te lo tomes a mal: es mi opinión y punto de vista, y lo expresaré de la forma más respetuosa posible.
Ser profesor y vivir de la enseñanza
Ser profesor de Formación Profesional es algo vocacional. Te dedicas más horas de las que querrías y de las que el sistema te da. Estás continuamente formándote (al menos los que nos dedicamos a esto) y sacrificas tu tiempo personal, que también lo necesitas.
Y como toda profesión, tiene su lado oscuro. El sistema está para ayudar, pero no lo hace. Las ratios son inasumibles, el apoyo insuficiente y la frustración va en aumento. Pero lo peor es cuando ves que no importas y que el sistema está más interesado en el papeleo que en el aprendizaje real.
Hoy me levanto pensando en qué puedo hacer para cambiar el sistema y me doy cuenta de que solo puedo cambiar una cosa: yo mismo. Puedo decidir cómo actuar a pesar de las circunstancias. Y así, empezaré a cuidarme un poco más.
Este será mi último curso dando clase. Ha sido una experiencia increíble, pero ha llegado el momento de decir basta. Me marcho a dedicar mi conocimiento y energía a otros proyectos donde sí se valore mi trabajo.
Gracias a todos los que me han apoyado en este camino. Sigue buscando formas de mejorar la educación, incluso cuando el sistema no coopera.
